Van Dyck (Anthoon van Dyck, 1599-1641), Autorretrato con un girasol (Self-Portrait with a Sunflower, 1633). Óleo, 58.4 x 73 cm. Colección Duque de Westminster, Gran Bretaña
Cuando Van Dyck pintó este autorretrato ya era pintor de la corte del rey Carlos I de Inglaterra.
En 1633, el monarca le ofreció una cadena de oro y una medalla por su aporte como "Principal pintor del Su Majestad."
En Autorretrato con un girasol, el artista usa su mano izquierda para poner en evidencia la dorada cadena que lo une al monarca. Se trata de un gesto refinado, aunque su significado no es necesariamente unívoco. No obstante es con gracia que el pintor juega con la cadena y simultáneamente señala su propia persona.
La mirada del artista belga es intensa y expresa varias cosas a la vez. Cosas que no están del todo claras.
Con la diestra, Van Dyck indica la gran flor, representada en el cuadro a una distancia casi íntima de su persona.
En el siglo XVII el girasol es simbólico de relación rey-súbdito: así como la flor amarilla gira siguiendo al sol para recibir de él luz y vida, debe el súbdito serle fiel e incondicional a su monarca.
Sugestivo en esta obra es el misterio que rodea a la mano derecha del pintor (con la que señala al girasol), su intensa mirada (cuyo significado es en parte equívoco) y al gesto de su siniestra (a través de la cual tiende a poner en evidencia la cadena dorada, pero jugando con ella y sin dejar de señalarse a sí mismo).
Mariano Akerman Arte británico: sus formas y significados
Ciclo de 3 conferencias
Buenos Aires, BAC - British Arts Center, miércoles 5, 12 y 19 de agosto de 2009, 19 hs.
El arte de Gran Bretaña es singular tanto por sus formas como por su contenido. Original, intenso y misterioso. Sorprende. Trabaja directamente sobre el sistema nervioso y abre las válvulas del sentir. Es profundo, pero sin excluir ni la excentricidad ni cierta frivolidad. A menudo pragmático y funcional, el arte británico puede rodearse de poesía e incluso alcanzar las esferas de lo pintoresco y lo sublime. Pero puede también mostrarse atípico, quimérico y caprichoso. No pocas veces sugestivo, es un arte admirable, lúcido e implacable. Tan unívoco como de doble filo. Mariano Akerman explora las obras maestras del arte británico. Considera su naturaleza y fuentes de inspiración, estilo y estrategias. Analiza su contexto histórico y características del arte inglés. Interpreta la razón de ser y no ser del arte británico, para presentarlo a través de un punto de vista original y revelador.