Eso le reconfortó, aunque solo fue un poco. Yo me sentía tan mal por habérselo dicho así… Sollocé en su hombro y él me envolvió con sus brazos. Me sentía la culpable de algo de lo que ni siquiera tenía la culpa. Tal vez fuese por el simple hecho de habérselo dicho a Bill, hacerle a él también responsable de una carga que jamás debería haber sido nuestra. Tal vez lo mejor hubiese sido haberlo abortado en el mismo momento en que lo supe, sin decirle nada, y habríamos seguido tan felices… Pero, en cierto modo, él debía saberlo, él podía elegir el futuro de nuestro bebé. Nuestro… Sonaba raro. No, sonaba aterrador. En aquellos instantes deseé más que nunca que me hubiese atropellado el coche aquella tarde, haber muerto en aquel accidente. Porque sentía que la vida me daba la espalda, me ponía obstáculos casi imposibles de superar, metas inalcanzables, sueños rotos y esperanzas sin sentido. En el mes de Junio había arruinado la vida de la persona que más quería en el mundo. Y comprendería que me abandonase, es más, me sentiría mejor si lo hiciese. Por eso me sorprendió lo que dijo.
-Pase lo que pase, no voy a dejarte, no así –me susurró al oído.
-Bill… -sollocé- No tienes por qué…
Me tembló la voz y no pude seguir hablando. Él me acarició el pelo. Me encantaba que hiciese eso…
-No te diré que no me asusta… -comenzó- Pero sería alguien horrible si te dejase así.
-Que no te pese, puedes hacerlo si quieres –dije- En parte, es culpa mía por haber vuelto y…
No pude seguir hablando. Él me había hecho levantar la cabeza y me había besado, impidiéndome hablar. Sorprendida, cerré los ojos y me dejé llevar por ese beso, cargado de ternura, amor y cariño. Era como si me transmitiese todo su corazón con ese beso. Las preocupaciones desaparecieron por unos instantes y me olvidé de todo cuanto había a mi alrededor. Solo existíamos Bill y yo. Nada más. Por eso me sentí algo vacía cuando él se separó de mí.
-Escúchame –dijo, haciendo que le mirase a los ojos- Por nada del mundo voy a dejarte sola. Te quiero con toda mi alma y asumiré todas las consecuencias de amarte como ya lo estoy haciendo. Así que no vuelvas a pedirme que te deje, porque no lo voy a hacer por nada del mundo.
Aquello me dejó sin palabras. Era todo lo que quería oír pero que nunca esperé hacerlo. Le abracé con fuerza, queriendo fundirme con él. Había esperado que me pidiese que me fuera, que dijese que él no quería tener nada que ver en esto, o incluso que me gritase, pero seguía conmigo, era todo lo que podía desear. Sentí sus manos acariciando mi pelo y sonreí. Me sentía querida, especial, aunque solo fuese para él. Deseaba olvidar todo lo que había a nuestro alrededor y que huyésemos juntos a algún lugar en el que no pudiesen encontrarnos. No existía ese lugar, no existía ese momento, tan solo existíamos nosotros dos y… el bebé.
-Bill… -susurré.
-Si vas a decirme otra vez que te deje olvídalo, porque sabes que no…
-No, no es eso –le corté- Es que necesito ir al médico.
-¿Quieres que se lo diga a…?
-No, no se lo digas a nadie –le volví a cortar- Si quieres decírselo a alguien, puedes decírselo a Tom, pero a nadie más, por favor…
-Sí, tranquila –contestó.
-Gracias Bill… -susurré; él me atrajo de nuevo hacia sí y me acunó en sus brazos- Gracias por todo.
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Ahora que vuelvo a leerlo todo me parerce una cursilada xDDD.
Pero bueno... se hace lo que se puede
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