I. PRELUDIO DIPLOMATICO
Los crepúsculos del otoño de 1932 tuvieron un tinte singularmente rojizo. La ciencia los atribuyó a la actividad volcánica de los Andes. El pueblo boliviano los consideró presagios de algo siniestro próximo a suceder. Fue la creencia popular la que se confirmó, la incendiarse la selva del Chaco Boreal con la conflagración bélica más cruenta que haya conocido la historia de las repúblicas latinoamericanas. La tragedia se gestó lentamente.
En 1825 Simón Bolívar escribió al presidente paraguayo GASPAR RODRIGUEZ de FRANCIA proponiéndole establecer relaciones diplomáticas. El misántropo tirano respondió con un mensaje que equivalía a un portazo en las narices del libertador de cinco naciones. Poco faltó para que Bolívar se dirigiese al Paraguay en son de guerra: "Los señores ALVEAR y DIAZ VELEZ (embajadores argentinos) se han avanzado a proponerme como uno de los primeros objetos de su misión, que destine un ejército a liberar el Paraguay, oprimido por RODRIGUEZ de FRANCIA" -escribió al GENERAL SANTANDER desde Potosí, en octubre de aquel año. Las urgentes llamadas que recibió del Perú y Colombia frustraron su propósito.
En 1840 falleció RODRIGUEZ de FRANCIA, después de haber mantenido a su país en el aislamiento más completo durante 39 años. Sus inmediatos sucesores se apresuraron a sacar al Paraguay de su ostracismo, proclamando al mundo su soberanía e independencia. Bolivia, bajo el gobierno del GENERAL JOSE BALLIVIÁN, fue el primer estado en extenderle reconocimiento diplomático. Sin embargo, el MAYOR MANUEL BRAVO, que llevaba los pliegos oficiales para el presidente CARLOS ANTONIO LOPEZ fue detenido en FUERTE OLIMPO. El comandante del fuerte ni si quiera se dignó a mirar el rótulo de los sobres" quizá porque no sabía leer. Según cuenta JAIME MENDOZA, "el enviado boliviano tuvo que retornar a SANTA CRUZ con los despachos cerrados."
Con todo, BALLIVIAN no perdió la paciencia. En 1843 nombró a su compañero de armas de INGAVI, el GENERAL MANUEL RODRIGUEZ MAGARIÑOS, su representante ante el gobierno de LOPEZ. Como el Río Paraguay continuaba clausurado, MAGARIÑOS trató de ir a ASUNCION por el PILCOMAYO. Quería intentar la navegabilidad de este río, pero naufragó debido al excesivo peso y tamaño de sus goletas. El año siguiente se intentó nuevamente la navegación del PILCOMAYO. Y como MAGARIÑOS, el SARGENTO MAYOR GABINO ACHÁ y el marino belga HENRI VAN NIVEN fracasaron en su expedición luego de innumerables penurias en su lucha contra los obstáculos de la naturaleza y la hostilidad de las tribus salvajes.
Una vez más intentó BALLIVIAN entablar relaciones con el gobierno paraguayo, instruyendo a su representante en Buenos Aires, MANUEL RODRIGUEZ, fuera a Asunción: "Lo cual tampoco se pudo realizar porque en ese sector el Río de la Plata estaba cerrado por voluntad del dictador argentino ROSAS, que consideraba al Paraguay como una provincia rebelde de la Argentina" (Jaime Mendoza). MANUEL OLIDEN, nombrado cónsul en Asunción, también se vio impedido de llegar a su destino. El dictador ROSAS lo detuvo en Buenos Aires diciéndole que las relaciones consulares del Paraguay se tendían por él en esta capital.
Aún peor suerte tuvo el secretario de OLIDEN, que trató de llegar por el Río Paraguay, llevando una carta autografá del PRESIDENTE BALLIVIAN para el PRESIDENTE LOPEZ. Fue detenido en FUERTE OLIMPO, con su lancha "bajo los cañones del puerto", mientras se consultaba a las autoridades de Asunción. La respuesta del PRESIDENTE LOPEZ al comandante del puerto, ordenó lo siguiente: "Asunción, 5 de marzo de 1845. Mientras el cónsul general Don Manuel Oliden siga en Buenos Aires y no aparezca entre nosotros ¿qué necesidad puede existir en estos lugares de un secretario de un consulado que no existe? Por consiguiente, el citado secretario debe abandonar territorio paraguayo en dos días. Explíquele que no pueden existir relaciones consulares entre Paraguay y Bolivia hasta que los límites de los dos países en el Gran Chaco sean definidos, y bajo las presentes circunstancias su estadía en nuestra capital sería perjudicial a su economía e inútil para nosotros."
El primer diplomático boliviano en llegar a Asunción fue el señor ANICETO ARCE, enviado en 1863 por el Gobierno ACHÁ. El señor ARCE, que había tomadoparte en las Expediciones MAGARIÑOS y VAN NIVEN, quiso trasladarse a su destino intentando la navegación del Río Bermejo. Tuvo la desgracia de naufragar, perdiendo todos sus papeles y su equipaje en las turbias aguas. LOPEZ no creyó en su plenipotenciario y lo retuvo prisionero hasta que llegaron los duplicados de sus cartas credenciales, meses más tarde.
Durante los años de guerr que sostuvo el Paraguay contra la Argentina, Uruguay y el Brasil, entre 1865 y 1870, voluntarios bolivianos acudieron al terreno de la lucha para combatir en el bando paraguayo o servir en puestos de responsabilidad en retaguardia. En 1879 se inicia la romería de las misiones diplomáticas bolivianas que se trasladaron sucesivamente a Asunción para proponer un arreglo amigable la delimitación fronteriza entre ambos países. Chile, en la Guerra del Pacífico había mutilado Bolivia cercenándole la la parte que ella consideraba más vital de su geografía.
La nación volvió los ojo, ansiosamente hacia el Río Paraguay, que ofrecía la única alternativa de comunicación libre y soberana con el mundo exterior a través del Atlántico. FRANCISCO JAVIER BRAVO, tenaz y pudiente español, propuso al Gobierno DAZA el establecimiento de un puerto en el Río Paraguay, en la región donde antes habían fracasado MANUEL LUIS OLIDEN, ANTONIO VICTORINO TABOAS, JOSE DOMINGO VARGAS y otros pioneros del Oriente. BRAVO obtuvo del Gobierno DAZA la promesa de que se envíaría un plenipotenciario a Asunción para dirimir la soberanía de una y otra república en el río. Luego se trasladó a la capital paraguaya para hacer gestiones ante el PRESIDENTE BARREIRO.
Comments on this Flogup (1/25):
malavent @ 02/09/2010 at 22:03 wrote:
Buenas noches, maja.
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