● Me encanta darle al play y que suene esa canción que me pone la moral por las nubes. Y escucharla una, dos, tres... y todas las veces que hagan falta hasta poder decir: 'Sí. La vida es de color de rosa' Luego, reflexionar sobre todo lo que voy dejando atrás y anotar en mi cuaderno de notas una nueva lección aprendida.
Comienza una nueva etapa. Lo sé. Puedo sentir esa línea invisible que me dice que ahora comienza un nuevo capítulo. Está ahí, flotando en el aire. Y lo acojo con una sonrisa dibujada en los labios, con los brazos abiertos. Felicidad, felicidad y más felicidad. Pero, sobre todo, positivismo y un gran alivio por dentro después de que pasa la tormenta y el mar se queda en calma. Porque la vida sigue a pesar de todo, porque si caes te vuelves a levantar y punto.
Siento la libertad rozando mi piel como viento que mueve mi pelo. Siento que ya nada importa, que el río volverá a su cauce. Salto, corro, grito, vivo... Y al final tranquilidad.