Más vale cumplir años que morirse ¿no? A mí estos 21 no me pesan en absoluto. Además han llegado en un buen momento de mi vida. Uno de mis mejores regalos es que en unos días firmaré mi primer contrato como periodista. Por fin sabré qué es eso de cobrar haciendo algo que me gusta. Trabajaré durante unos meses como redactor para substituir una baja de maternidad y, a partir de diciembre, será mi voz la que suene en los informativos de mediodía de Ràdio Sta Perpètua.
Muchas gracias a todos los que os habéis vuelto a acordar otro año más. Y muchas gracias también a toda esa gente nueva que he ido conociendo este último año y que también ha estado ahí.
Hoy ha sido otro día feliz, la verdad. Lo ha sido gracias a la gente que me rodea. Y me refiero a unos pocos. A aquellos que están siempre ahí, día tras día: a los que veo cada día, y a los que, aunque no nos veamos tanto, siguen haciendo posible que no se pierda nada de lo que hay, de lo que ha habido y de lo que habrá.
Uno se siente parte de muy poca gente. Y con eso, ya es feliz. ¡Os quiero mendrugos!